TEMA 9. EL PREDOMINIO MUSULMÁN EN LA PENÍNSULA IBÉRICA (I)
TEMA 9. EL PREDOMINIO MUSULMÁN EN
EL ARTE DE LA “CORDOBA CALIFAL”-
¿Qué hay de nuevo apreciados alumn@s? Como ya os avisé en la noticia anterior, voy a hacer un recorrido por el arte que hemos visto en el tema 9. Lo voy a hacer en dos fases: primero el arte califal y prerrománico; después el arte de los reinos de taifas y el mozárabe y románico.
Esto lo hago así por respetar la cronología entre una y otra parte de la península: ya sabéis, al sur musulmán y al norte cristiano. Así que, como dice el subtítulo, me voy a detener en el arte califal de Córdoba y el arte del primer reino cristiano del norte y que se “supone” inició la reconquista: el Reino de Asturias. La cronología es aproximada, entre el siglo VIII, el siglo de la invasión musulmana, hasta el siglo X, pero que continua unos años más del siglo XI.
¿Preparados para este nuevo “viaje” artístico………..?
Arte califal de Córdoba
Si recordáis, en el 711 se produjo la entrada musulmana en
En el 755, Abd Al-Rahmán (I) llegará a la península procedente de Damasco. Se inicia un nuevo periodo, el Emirato Independiente, una ficción califal, pues Abderramán, teóricamente está sometido política y espiritualmente al califa de Bagdad, pero de hecho actuó de forma independiente. Y es Abderramán I el que inicia las obras de la mezquita de Córdoba.
En el año 786 el emir ordenó derribar la basílica hispanovisigoda de San Vicente, aunque se aprovecharon varios tramos de muros y numerosas columnas visigodas e incluso alguna de origen romano. Esta “manía” de aceptar y aprovechar los materiales de otras culturas, es característico del arte islámico. En la península se aceptaron técnicas constructivas hispanovisigodas como los aparejos a soga y tizón (la soga el la parte más larga del ladrillo, el tizón es la parte más corta del ladrillo), y el arco de herradura, que ahora es más cerrado que el visigodo.


Para resolver el problema de la altura y la luminosidad, se sobrepusieron a las columnas unos pilares, desarrollándose así un bello entramado de arcos de herradura y arcos de medio punto. En dichos arcos se alternan los colores blanco y rojo en sus dovelas, contribuyendo a aumentar el efecto visual del conjunto.
La primera mezquita de Córdoba se ordenaba en once naves perpendiculares al muro de la quibla. Este muro ya sabéis que debe estar orientado hacia
La segunda mezquita corresponde a la ampliación de Abd al-Rahman II, a partir del año 833, que derriba el viejo muro de la quibla y prolonga así el haram hacia el sur en ocho tramos.
(En azul la mezquita de Abderramán I,
en rosa la ampliación de Abderramán II)
Esta imagen corresponde con la ampliación de Abderramán II. Aquí se puede aprecia bien una de las técnicas de construcción más propias del arte califal cordobés: los modillones de rollo: una serie de rollos que aparecen adosados al pilar que sujeta al arco superior. Tienen forma curvada y sirven para transmitir los empujes del cuerpo superior hacia la columna.
Ya en época califal Abderramán III (primer califa cordobés a partir del 929) la mezquita se completa con la ampliación el patio o sahn, y la construcción de un alminar de planta cuadrada y doble caja de escaleras, que hoy se conserva en el interior de la torre de la catedral.
La tercera mezquita es la más espectacular y está propiciada por la ampliación de Al-Hakan II. A partir del año 962 se comienza una obra ambiciosa que empieza por derribar de nuevo el anterior muro de la quibla y volver a ampliar hacia el sur el haram en otros doce tramos.
La gran novedad de la mezquita de Al-Hakan es que se introduce una tipología de planta en forma de T (ver detalle de la imagen)
Para resaltar este espacio se construyen cuatro cúpulas gallonadas o califales (en las que ningún nervio pasa por el centro, recuerda a los gajos de una naranja) tres en línea frente al mihrab y la cuarta sobre la nave central a la entrada del haram. Frente al mihrab se construye la macsura, un espacio cercado y protegido, para que allí oren el califa y sus mandatarios.
El muro de la kibla se construye doble, con cinco habitaciones para el sabat o paso desde el alcázar para el califa y otras cinco en el lado oriental para el tesoro.
Por último se abre un mihrab octogonal de singular riqueza, decorado con mármol y revestimientos de mosaicos bizantinos enviados por Nicéforo Phocas, emperador bizantino. Flanqueando su acceso se conservan las columnas y capiteles que habían servido al mismo fin en el mihrab anterior de la mezquita de Abd al-Rahman II.
La cuarta y última ampliación de la mezquita de Córdoba se produce durante el gobierno de Almanzor. Esta ampliación no tiene importancia artística porque no aporta ninguna novedad ni en el sistema arquitectónico ni en los materiales empleados. Además al no poder ampliar más el haram hacia el sur, lo hace en ochos naves hacia el este, lo que descentró completamente el eje axial del mihrab.
Quedaría comentar algo de las fortificaciones y los palacios (Medina Azahara). Será un tema muy interesante de ver, pero quizá más detenidamente.